Ciro, a veces me pregunto si sufriste, si te diste cuenta de que te estabas yendo.
Nunca supe como escribir algo en relación a ti, en relación a nosotros, a nuestras vidas. Nuestras vidas como nieta y abuelo.
Me pregunto si me habrás escuchado todas las veces que te dije que te amaba, mientras yo creía que me mirabas, hasta que descubrí que tu mirada sólo se encontraba fija, pero ida...
Quisiera hacer algo tan simple como ir a verte a tu casa y tomar té, pero ya no puedo y nunca más podré hacerlo. Nunca más podré abrazarte, ni escuchar "Alelo".
Que pena no haberte escuchado por una última vez, cómo deseé que de todas las veces que te dije que te amaba, me hubieras podido responder solo una. Sin embargo, agradeceré por siempre haberme podido despedir, rogué tanto a la vida y a dios, que no te fueras sin poder verte vivo una última vez y así fue.
La última vez que te vi en tu casa, estabas débil, viejo, enfermo y sin esperanza. Me dijiste que en menos de un mes te irías al cielo y yo te decía que no dijeras tonteras, que debías ser fuerte y salir de esa situación. Ambos ignorábamos tu cáncer terminal, al igual que los imbéciles de tus médicos. Aún así y pasada una semana, la persona que volví a ver no eras tú. Esa fue mi primera impresión "Este no es mi tata", con esos ojitos que estaban totalmente oscuros y ese cuerpecito diminuto, lleno de moretones. Me dolía verte, tatita, me duele hasta hoy. Nunca te acaricié como ese día, mientras te decía que te amaba y te agradecía por la hija que tuviste, porque si esa mujer es la persona a quién mas amo en este mundo, ella es como es gracias a ti. No sé cuantas veces te repetí cuanto te amaba, pero pensaba y decía "nunca será suficiente" y claro, nunca lo será.
Te amo y te recuerdo con pena aún, pero también con satisfacción, te fuiste como un grande. Te admiro por ser la persona que le dio más ternura y amor a mi prima que más necesitaba de una persona buena. Te recuerdo siempre con ella, preocupado más que cualquier otra persona y eso no es algo que cualquiera haría.
Viejo gruñón, que risa era escucharte como todo estaba tan mal, eras tan odioso, pero eras de un corazón noble y dulce. Me alegra como logré romper tu barrera de hombre poco demostrativo, te agradezco por esos abrazos tan gratificantes cuando te saludaba y me despedía. Te agradezco en primera instancia por aceptarlos, luego por corresponderlos y posteriormente por disfrutarlos tanto como yo.
Te agradezco también por visitarme en mis sueños, ya después de haberte ido desde la tierra, hacia ella, espero verte muchas más veces ahí y que me abraces y ojalá algún día, poder oír desde tu boca que también me amas y me correspondas, así como los abrazos, los "te amo". Yo sé que lo sentías, pero no hay nada de malo en desear oírlo de ti mismo. Sólo en sueños nos podemos ver y lo lindo es eso, es sentir que mientras yo viva, no hay un último abrazo, tampoco una última visita y que si hay recuerdos, que aún existe amor y también comunicación entre tu y yo.
Te amo una e infinitas veces, nunca será suficiente, por más que lo diga o escriba.