lunes, 1 de septiembre de 2014

Espiral es.

Porque en mis sucesos que escapan de la rutina, nunca hay espacio para la total espontaneidad, pero tampoco premedito nada, aunque siempre aparece de golpe algo que concuerda con algo pensado desde antes.
Siento que el cuerpo lo sabe, que en su andar con el mundo, tienen una conexión irrompible y decidida desde antes, pero la situación es nublada por el pensamiento. Pensamiento externo y colectivo, que conllevan a costumbres patológicas, que enferman la lucidez y que apagan la intuición.

Las coincidencias me alborotan, me golpean el pecho, me arrinconan a la sombra, mientras me espanto e intento huir de mi mente, al momento mismo.

Te conozco desde antes, desde siempre, desde nunca, desde sueños, desde el odio, desde el amor, desde la vida, desde la muerte. Desde números, desde abismos, desde espirales, desde cuadrados tirados desde el espacio.

Contigo solo queda mantener la calma, hacer del golpe a la imaginación un suspiro fugaz interno, ignorar tu figura mágica y salirse del momento rápidamente. Tu figura real en la proximidad, sólo me conduce al disimulo y así vuelvo estoica al momento.
Tú estás en todas partes, en mí, en las cosas, pero aún no sé si estás en ti mismo.