sábado, 27 de junio de 2015

Deseos, frustraciones, objetivos, etcétera.

malabares
natación
magia
pintura.

El orden no indica prioridades, sólo es un orden de palabras, una cosa visual.
Ni siquiera usé mayúsculas, ni siquiera algún guión. Esto se trata de hacer, también es sobre el tiempo y las pretensiones, también es burlarme de mi misma, en un sentido de autoconomiento, de contemplación de una eventual probabilidad de no cumplir con mis deseos o inquietudes. De ver, cuanto polvo podría acumularse, o tal vez no.

Sea como sea, no hay que quedarse sumida en la quietud, por lo menos hay más cosas que ver en el horizonte y no son pocas, lo que termina por alegrarme del modo más liberador posible, aunque sea una mentira, pero esta vez lo creo cierto, porque se trata de mi y yo.

Amén.

Mientras tanto, que siga el desparramo.

jueves, 11 de junio de 2015

Raíces.

Quiero pedir vuestro perdón, por: mis miedos, inseguridades, dolores mentales, penas, confusiones, convulsiones, dramatismo, superficialidad, por esto y por aquello, por lo de menos y lo demás, por lo de siempre y lo de nunca.

Me perdono por él, por la existencia que le di desde mis palabras. Por mis fijaciones, tics amorosos, miradas lúgubres.
También quisiera excusarme enfáticamente por el tiempo; por todas las vueltas en espiral que he dado, por el trazo horizontal venidero y perpetuado desde la sombra, que promete un final, pero que te estanca y atrapa, te hunde a cada paso. Pero bueno, yo sé que no debo ahondar en el tema, o sino mi perdón se inválida y todo queda en justificaciones llenas de colores, cuando la realidad de afuera es ausente de color o la mezcla de todos los colores juntos, formando uno solo.

Me disculpo, por mis propias disculpas.
 Porque se me van fácilmente los pies de la tierra y me elevo con la misma facilidad con la que caigo de repente. Arriba no hay límites, pero abajo siempre está el tope.
Yo sé que no entiendes nada, que mi dispersión es más fuerte. Que alargo las agonías, que invento problemas, que estoy llena de pretensión y tu no quieres más que yo me desprenda, por mi bien -dices tú- de lo que pienso. De pensar lo que él piensa, o peor aún, de pensar lo que creo que él piensa.

Golpeo mi cabeza, escupo sangre. Las ideas se revuelven, todo queda en nada, todo queda en todo. El camino sigue siendo horizontal.
Demasiada agitación, ya por meses y hasta años.
Yo también estoy cansada, también de ti y tus cruces y nunca me gustó trasmitir tanto dolor, ni cargar con penas ajenas. Lo siento, no tengo las respuestas para ti, tampoco para mi. Sólo tengo dudas.
Ojalá todo fuera más fácil o como aspiro yo, a que nada fuera. La inexistencia nos ahorraría todas estas nauseas y yo tendría que excusarme por ninguna de las lágrimas que boté o tal vez, estaría así mismo, pero en otro escenario. El problema es mío y por ello, yo me disculpo.