Traté de llevar lo menos posible como siempre.
Salí del supermercado, sentí que hacía mucho tiempo ya que no hacía fuerza y me costó un montón llevar tan sólo cuatro bolsas, aún así puse todo de mi parte para llevarlas. El camino al paradero fue tortuoso por decirlo menos, aveces me detenía y apoyaba en algún lugar las bolsas, tenía miedo la verdad, miedo de como respondería mi cuerpo y más que nada mi columna, porque la indicación es que no debo hacer tanta fuerza.
Sentía que la micro no pasaba nunca, hasta que por fin tomé una, la subida había sido dificultosa, pero que más daba esforzarse un poco más, si podría sentarme dentro de poco. Me senté, analice la situación, me sentí profundamente desafortunada, sentí un deseo tremendo de llorar, al mismo tiempo que recordaba las palabras del Kinesiólogo, que exclamaba "tan chiquitita y pasando por esto", cosa que ya me habían dicho otros doctores antes. Los ojos se me pusieron vidriosos y de inmediato trate de distraerme con algo, para así ignorar lo mal que me sentía.
Usualmente y desde que empecé a pasar por esto, no me permito sentir pena, ni menos autocompasión, pero hoy sentí pena simplemente, aveces viene, aunque no quiera darle cabida en mis sentimientos. Pero la vida es así y lo momentos van y vienen. Hace tiempo que no lloraba como ahora, pero tengo el consuelo de que "mañana será otro día" y el dolor se irá fortaleciendo como ha sido hasta ahora.
No hay comentarios:
Publicar un comentario