domingo, 28 de julio de 2013
Algo contigo - El Lado Oscuro del Corazón
Es curioso, iba en el bus y mientras miraba como siempre el mismo escenario en el que siempre ignoro la mayoría de los detalles y recojo otros pocos para luego olvidarlos, pensaba en que si fuera pintora, haría un cuadro con un cuerpo desnudo y el corazón en la mano. Eso como esencia del cuadro, no quise ir más allá, no quise saber de detalles ni de colores, eso vendría después, dándose de forma natural. El desastre, la belleza, la vida, transcurren a un ritmo propio, por eso confiaba en que todo eso saldría si o si, obviando el hecho de no hacer abandono a la idea y llevarla a cabo.
Pero me detuve antes, pensé en que no era pintora, que sin ir más lejos y acaso conservara aunque fuera una tempera, ésta ya estaría seca, trizándose en la quietud.
Salí de mi misma por un rato, abandone de a poco la idea que estaba fija, pero sin forma, sin intención de hacerla material.
A menudo olvido los finales de las películas y sólo rescato en mi recuerdo lo primordial, así como he leído en un par de ocasiones "amar la trama, más que el desenlace". Me atrevería a decir que ha pasado más tiempo del que puedo siquiera calcular, sin ver la película "El lado oscuro del corazón" a pesar de considerarla una de mis favoritas, no he abusado de verla hasta empalagarme. Me quedó la sensación adorable y con eso seguí simplemente con mi vida, olvidando incluso el final y muchos detalles.
El mismo día de la idea de hacer un cuadro, estaba cansada, me importaba poco salir a perder la razón y reír de tonteras. Quería simplemente estar tranquila y disfrutar de mi hogar. La casa ya estaba muy fría y escapar para estar en mi hogar, era lo único sensato y que yo deseaba. Puse una película y era justamente, la mencionada con anterioridad. De todas veces que la ponía, siempre la abandonaba a la mitad o menos de haberla puesto. Ahora me di el tiempo, lo haría porque quería y no porque no tuviera otra cosa que hacer.
De repente entre tanta escena, entre tanta entrega del protagonista, aparece él en frente de su no correspondida amada, se desnuda de a poco, toca su pecho y se desprende el corazón. Sí, tal como el supuesto cuadro que nunca existirá.
Él desnudo, vulnerable, entregado, dispuesto, entrega sin más su corazón, sonríe mientras se lo quita y lo entrega. Ya vestido, bailan, pero da igual que esté vestido, porque mientras bailan ella tiene en sus manos el corazón de aquel hombre. Hombre aturdido por el amor de una mujer sin disposición a ofrecer algo más que sexo pagado.
Me llamó la atención, tal vez es muy cliché sentirse expuesto ante alguien y entregarle algo que no sabe como cuidar y uno se siente tan desnudo, expuesto y por sobretodo despojado de razón, sintiendo urgencia de entrega. En fin, alguien (y quizá cuantos más) ya materializó la idea y quedo bella, precisa y necesaria. Sólo me pregunto, si será posible entregar vulnerabilidad de forma recíproca y sangrar por la boca al unisono, mientras el pecho se agrieta de forma melodiosa y uno ríe de espaldas al discernimiento, moribundo quizá, pero con esa sensación única de estar vivo y hasta vigoroso.
miércoles, 10 de julio de 2013
Mejor mirar al suelo
Y a pesar de las señales, no advertí que estaba escrito.
Te solté, sin saber que en el fondo quería tu mano para siempre
Y aún la recuerdo en su morfología, pues la memoricé sin pretenderlo.
Hoy te vi en un sueño, no estaban tus manos, pero estabas tú.
Te besaba y te decía que te amaba
Tenía miedo por ser consciente de que en algún momento iba a terminar. En caso de catástrofe, siempre usé como consuelo que aquello no dudaría para siempre. En el caso de un momento único, momento que puede derivar en incluso meses o hasta años, el saber que iba a terminar me aterraba simplemente y la preocupación era mayor a la muerte.
Tú sigues, siempre sigues.
Y aunque te solté, aunque no te quise, siempre te amé
y eso se revela en mi memoria, en mis pasos, mis palabras, mis canciones, mi existencia.
Quiero estrechar tu mano un momento, para que la nostalgia que persigue ese tu y yo, me conteste de una vez por todas si es un capricho o es que en serio me enamoré.
Mientras tanto sigo como si nada y como si todo
buscando tu cara en la multitud, confundiendo y armando a mi modo el recuerdo de tu rostro en cualquier persona.
Y es que estás en todas partes., sin siquiera estar presente.
Te solté, sin saber que en el fondo quería tu mano para siempre
Y aún la recuerdo en su morfología, pues la memoricé sin pretenderlo.
Hoy te vi en un sueño, no estaban tus manos, pero estabas tú.
Te besaba y te decía que te amaba
Tenía miedo por ser consciente de que en algún momento iba a terminar. En caso de catástrofe, siempre usé como consuelo que aquello no dudaría para siempre. En el caso de un momento único, momento que puede derivar en incluso meses o hasta años, el saber que iba a terminar me aterraba simplemente y la preocupación era mayor a la muerte.
Tú sigues, siempre sigues.
Y aunque te solté, aunque no te quise, siempre te amé
y eso se revela en mi memoria, en mis pasos, mis palabras, mis canciones, mi existencia.
Quiero estrechar tu mano un momento, para que la nostalgia que persigue ese tu y yo, me conteste de una vez por todas si es un capricho o es que en serio me enamoré.
Mientras tanto sigo como si nada y como si todo
buscando tu cara en la multitud, confundiendo y armando a mi modo el recuerdo de tu rostro en cualquier persona.
Y es que estás en todas partes., sin siquiera estar presente.
martes, 2 de julio de 2013
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