Y a pesar de las señales, no advertí que estaba escrito.
Te solté, sin saber que en el fondo quería tu mano para siempre
Y aún la recuerdo en su morfología, pues la memoricé sin pretenderlo.
Hoy te vi en un sueño, no estaban tus manos, pero estabas tú.
Te besaba y te decía que te amaba
Tenía miedo por ser consciente de que en algún momento iba a terminar. En caso de catástrofe, siempre usé como consuelo que aquello no dudaría para siempre. En el caso de un momento único, momento que puede derivar en incluso meses o hasta años, el saber que iba a terminar me aterraba simplemente y la preocupación era mayor a la muerte.
Tú sigues, siempre sigues.
Y aunque te solté, aunque no te quise, siempre te amé
y eso se revela en mi memoria, en mis pasos, mis palabras, mis canciones, mi existencia.
Quiero estrechar tu mano un momento, para que la nostalgia que persigue ese tu y yo, me conteste de una vez por todas si es un capricho o es que en serio me enamoré.
Mientras tanto sigo como si nada y como si todo
buscando tu cara en la multitud, confundiendo y armando a mi modo el recuerdo de tu rostro en cualquier persona.
Y es que estás en todas partes., sin siquiera estar presente.
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