miércoles, 19 de febrero de 2014

Vicente

Y es cuando soy consciente de que existes, que me aparto un poco de las maldades y tristezas del mundo.

No me atreví siquiera a probar mis lágrimas, para saber que tan dulces podrían haber sido, porque mi llanto pretendía ser secreto y por lo tanto silencioso, pero al tenerte en mis brazos sentí la magia misma apoderarse de mi y el amor fue inmediato, convertí un sentimiento casi instintivo, en un pensamiento que vino como un rayo: "lo quiero", sentíendo el resplandor y claridad de aquella luz, que iluminó de principio a fin todo mi interior.La necesidad de expulsar aquella inmensa energía fue algo que escapo de mi control, mientras la lluvia corría por mis ojos y el trueno era estremecedor, pero no eran más que los sollozos de la dicha misma, enérgicos y aquella tempestad que se apoderaba de mi y envolvía a esa criatura pequeña, hermosa, dulce e inocente, era la elevación máxima de un remolino de sentimientos plenos.

Las ganas de recibirte en un mundo más lleno de colores, sonrisas y amor, se contradicen con la realidad que nos cobija y despedaza. Mientras tanto, eres bienvenido en este lugar que no me pertenece a mi, ni a nadie y me alegra enormemente que tengas un lugar un poco más privilegiado que otros, porque naciste con un amor infinito y garantizado. Un amor incondicional, lleno de promesas y expectativas, que sólo quiere ser verdadero y lo digo con seguridad porque conozco a tu padre, a quien también amo, aunque de forma distinta.
Eres afortunado, del mismo modo que tus padres, tus abuelos, bisabuelos y todos quienes te aman sin que tú siquiera seas consciente de aquello (aún).

Un día hace muchos años supe que habría un Vicente a quien iba a amar mucho, tal parece que eras tú finalmente...

Aquella tormenta logró encontrar la calma, el cielo en tanto de despejó y se tornó de azul intenso, ahora lo que se apreciaba era un rayito de sol. Eras tú, iluminando todo a tu alrededor, mientras el sol tranquilamente era testigo de su misma extensión.

sábado, 1 de febrero de 2014

Agri-dulzura

Lejos de idealizarte, te considero un lastre, pero aquí estoy, aquí sigo.
Me despierto pensando en ti y duermo de la misma forma. Cuando conozco a otra persona la llamo con tu nombre, y es que tu nombre bombardea mis pensamientos.
Te considero lo peor, la mala opción de cualquiera, pero acá sigo, sintiendo lo mismo, mientras tú te ausentas en mi vida de todos los modos posibles.
Cuando era contigo, fui gris. Cuando era en soledad o con otras compañías, era blanca, pero blanca de nada, no de claridad.
Soportar tus pasiones públicas, tus deseos internos que gritas con afán de que todos te escuchen, tu palabrerío retórico que utilizas como armamento y que van dirigidos a un lugar que desconozco.

Tu lejanía me resulta insoportable, la sensatez de la ebriedad me aprisiona más a ti, pero sigo confundida, pero tú sigues sin irte. Como pude ser tan infeliz y tan plena, me pregunto.
Más fuerte son mis ganas de rehacer todo, de respetarte al fin, de no contar contigo para siempre y retenerte de la forma más dulce que pueda y amena para ambos.

Ni siquiera me interesan los recuerdos, ni hago del pasado un tiempo mejor en mi mente, yo quiero verte ahora y con dirección hacia un constante ahora. Es eso de saber que la aparente dulzura, tenía cierto gusto agrio, es algo que acepto y que no supe ni quise sobrellevar, siendo epicúrea y escapando.
Fue el miedo lo que me llevó a eso.

Desde un principio, lo que sentía por ti era un secreto y también era confuso, ahora sigue siendo igual.
Te tuve, pero fue tan poco el tiempo, como a una noche de tormentas y lluvia, seguida del mejor arcoiris, pero que sucedió un día, en un año reciente, siendo el día más memorable de todos, pero a su vez fugaz.
Ahora sólo me importa verte de frente y no pensar que eres mío, pero si tener el atrevimiento, complicidad y confianza para tomar de tus manos, besarte y que ambos estemos inmersos en la burbuja ilusoria del "amor", con la presencia de ambos, en un mismo escenario, como protagonistas de esta historia que comenzó como un cuento...