martes, 11 de noviembre de 2014

Distancia, cercanía, robo, regreso.

Por un momento me sentí tu silencio.
Me sentí con tu rostro y fui tú por un par de segundos.
Ya no estaba contigo, me había ido hace pocos instantes, pero mis manos no eran las de siempre, eran las tuyas. Me sentía extraña, como si hubiese robado una pequeña dosis de tu alma y mi cuerpo cargaba con tú energía, aquella que conseguí arrebatarte.

Sentía que siendo tú, podía mirarme desde afuera. Yo no era tus palabras, ni tu risa, ni tus gestos, ni ninguna manifestación materializada de ti. Yo era tu silencio, tu mirada, tu imagen.
No me podía ver de frente, pero me reconocía como ajena, porque en un momento fui tu rostro y tu silencio. Eso fue el principio, fue lo que quedó de la sensación que se extinguía y que se reducía a cada hora a ser una suma de recuerdos vagos.

Momento previo, mientras robábamos una parte nuestra.

No hay comentarios:

Publicar un comentario