viernes, 2 de abril de 2021

Remembranza.-

Una noche en que salí con una amiga, ella me invitó a la casa de una amiga suya y ahí había mucho gente joven, de repente se pusieron a hablar sobre una chica, se reían de ella y la catalogaban de que era esto, lo otro y aquello, se reían. Ya no recuerdo mucho, pero si recuerdo sus risas y lo despectivos que eran con ella. Ella estaba muerta, había muerto hace poco y se había suicidado. 

Me quedé en shock no por su muerte, sino por como se mofaba la gente, por como estando muerta se atrevían a faltarle el respeto a su memoria, porque una chica cualquiera, de una ciudad pequeña ¿no podría ser tan mala, o si?. Nunca me borré esa imagen de mi cabeza. Ojalá nunca me pasara algo así que decida irme y que el resto se mofe de ello, que me tilden de hueona loca o cosas similares mientras festinan con un hecho trágico (evidentemente no para ellos). Vi esa maldad en mi amiga y sentí miedo de ser su amiga, miedo de que pudiera alguna vez ser así ella conmigo, es probable por mucho que no fuera jamás así, pero tampoco me esperé nunca una reacción como esa, y hoy pensando en el suicidio, escarbando memorias y cosas similares llegué a ese recuerdo nefasto. Me puse en la situación de aquella cabra que jamás conocí y sentí miedo, pavor de verme a mi en un escenario como ese.   

Esto debería tener un remate, pero no lo tiene. El miedo limita. 


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