jueves, 7 de marzo de 2013

Japón


Por ahí por el año 2012
Cuando compraba el pan a la vuelta a eso de las siete de las tarde, donde en algunas mañanas iba indigna a comprar una bebida porque tenía un sed fuera de este mundo.
Donde recuerdo esos días de lluvia, en que también salía nuevamente a comprar un solo pan, iba con mi reproductor de música, veía parejas apasionadas, aveces las encontraba inmensamente tiernas, otras veces sólo quería apedrearlas.
Tres veces al mes por lo menos, compraba una maicena y siempre me gusto la manera en como me sonreía uno los tipos que atendía la amasandería, aunque por otro lado siempre hubo uno que me atrajo, pero tenía como dos años menos que yo.
Era parte de la rutina ver al viejito del kisco, que de las pocas veces que le compré algo, nunca me escuchaba. Un poco más al lado el caballero que veía las micros y sus recorridos, siempre debajo de su quitasol, cerca de los perritos vagos que siempre saludaba cuando iba camino a mi casa.
Desde mi ventana los barquitos, autos con su ruido durante todo el puto día y toda la puta noche. Las conversaciones de la gente que pasaba y que sin querer escuchaba un poco y que muchas veces me sacaron carcajadas, a excepción de la vez que hubo una pelea terrible de una pareja, pasado de las tres de la madrugada, en que agradecí con toda honestidad el hecho de ser soltera.
Esa noche inolvidable de abril, ese día cuestionable pero divertido de diciembre y en general esa etapa, esa etapa en la que un día me saque esa foto y tenía mirada de ... (lo que usté quiera)

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