Soy propiedad privada ... con previa autorización mía.
Todo se llevó a cabo en mi lugar favorito del puerto, mientras a pasos cercanos se realizaba una ceremonia Mapuche en plena playa, hubo fuego, hubo miradas curiosas, entre esas miradas estaba yo, demás está decir que no estaba sola. Después de acostumbrar a caminar a diario por ahí el año pasado, puedo decir que fue todo un gusto volver. Todo seguía igual y la sensación de estar en el mejor lugar del mundo se apoderaba nuevamente de mi.

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