lunes, 6 de agosto de 2018

Noches de frenillos.

Me lavaba los dientes, entre el espacio distante que se dibuja entre mis dos dientes centrales de abajo apareció una hoja verde, tal vez fuera un pedacito de espinaca, ya no recuerdo, pero si rememoro como luchaba por quedarse ahí, mientras yo con paciencia intentaba quitarla, sólo ahí me di cuenta de la importancia de no llenar espacios vacíos con cualquier cosa. Puede ser práctico, pero innecesario e incómodo. 
Después de estar con la mirada perdida, alcé la vista hacia mi reflejo en el espejo. Me cuestioné: ¿Será posible que mis brackets me estén dando una lección? Pues sí, era posible. 

...

Mis dientes volverán a juntarse y yo ya no podré verme en el espejo y reír, pensando en que soy una mac demarco pero a la inversa. Igual la apertura no es tanto, pero dramatizar es lo mío y analizar mi dentadura es uno de mis deportes favoritos por estos días. 


miércoles, 23 de agosto de 2017

Sábado en el cardonal.

La piña, el jengibre, la bolsa de tela cara comprada en el supermercado, que no promueve cambios, sino que abarca otro tipo de público.
El cielo azul, las nubes blancas como algodón, que anuncian la primavera. El viejito en su triciclo, con los boleros que suenan para todo el exterior cercano al mercado y el auto con aquella mujer teñida de rubio, que a la pasada canta con entusiasmo el bolero. Todo converge en un mismo lugar; los autos, los peatones, los vendedores, el ruido, las gaviotas. Me siento feliz, la experiencia estética me cobija y pienso que tal vez sea uno de mis motores en la vida.
Siempre veo como desde una película, en primera persona, yo me vuelvo cámara y quisiera compartir con el mundo aquello.
Sin embargo, vuelvo al momento, y no sólo la vista te hacer ser parte del instante,  no sólo soy espectadora, porque el olor a orina inunda la cuadra completa y te recuerda que eres parte del todo.
El caos reina; las personas se amontonan, se tropiezan, empujan. Las tantas frutas y verduras frescas que van ordenadas e intentan seducir a los posibles clientes, logran apilarse con más armonía que nosotros.
Quise entrar a observar el interior del mercado, un wanderino grita fuerte, tres veces consecutivas "¡Se pasó el enojo!". Los feriantes están alegres, su alegría de provincia orgullosa se manifiesta en sus sonrisas y me recuerda a mi ciudad y los vínculo que nunca logré tener con ella. Era lo mismo, sólo que sus camisetas eran de otro color y habían pequeñas diferencias culturales entre las personas de mi ciudad y de la gente del puerto.
Noté al salir de dentro del mercado que muchas personas solían gritar una misma frase repetidas veces y no precisamente, relacionadas con el partido de fútbol.
Me vine despacio a la casa, con la bolsa de género con sus hilos tensados por mis manos, con mi vieja que daba ordenes, como cualquier día de feria para ella y con el bolero que a cada paso mío sonaba más lejano, hasta desaparecer de mis oídos.


sábado, 27 de junio de 2015

Deseos, frustraciones, objetivos, etcétera.

malabares
natación
magia
pintura.

El orden no indica prioridades, sólo es un orden de palabras, una cosa visual.
Ni siquiera usé mayúsculas, ni siquiera algún guión. Esto se trata de hacer, también es sobre el tiempo y las pretensiones, también es burlarme de mi misma, en un sentido de autoconomiento, de contemplación de una eventual probabilidad de no cumplir con mis deseos o inquietudes. De ver, cuanto polvo podría acumularse, o tal vez no.

Sea como sea, no hay que quedarse sumida en la quietud, por lo menos hay más cosas que ver en el horizonte y no son pocas, lo que termina por alegrarme del modo más liberador posible, aunque sea una mentira, pero esta vez lo creo cierto, porque se trata de mi y yo.

Amén.

Mientras tanto, que siga el desparramo.

jueves, 11 de junio de 2015

Raíces.

Quiero pedir vuestro perdón, por: mis miedos, inseguridades, dolores mentales, penas, confusiones, convulsiones, dramatismo, superficialidad, por esto y por aquello, por lo de menos y lo demás, por lo de siempre y lo de nunca.

Me perdono por él, por la existencia que le di desde mis palabras. Por mis fijaciones, tics amorosos, miradas lúgubres.
También quisiera excusarme enfáticamente por el tiempo; por todas las vueltas en espiral que he dado, por el trazo horizontal venidero y perpetuado desde la sombra, que promete un final, pero que te estanca y atrapa, te hunde a cada paso. Pero bueno, yo sé que no debo ahondar en el tema, o sino mi perdón se inválida y todo queda en justificaciones llenas de colores, cuando la realidad de afuera es ausente de color o la mezcla de todos los colores juntos, formando uno solo.

Me disculpo, por mis propias disculpas.
 Porque se me van fácilmente los pies de la tierra y me elevo con la misma facilidad con la que caigo de repente. Arriba no hay límites, pero abajo siempre está el tope.
Yo sé que no entiendes nada, que mi dispersión es más fuerte. Que alargo las agonías, que invento problemas, que estoy llena de pretensión y tu no quieres más que yo me desprenda, por mi bien -dices tú- de lo que pienso. De pensar lo que él piensa, o peor aún, de pensar lo que creo que él piensa.

Golpeo mi cabeza, escupo sangre. Las ideas se revuelven, todo queda en nada, todo queda en todo. El camino sigue siendo horizontal.
Demasiada agitación, ya por meses y hasta años.
Yo también estoy cansada, también de ti y tus cruces y nunca me gustó trasmitir tanto dolor, ni cargar con penas ajenas. Lo siento, no tengo las respuestas para ti, tampoco para mi. Sólo tengo dudas.
Ojalá todo fuera más fácil o como aspiro yo, a que nada fuera. La inexistencia nos ahorraría todas estas nauseas y yo tendría que excusarme por ninguna de las lágrimas que boté o tal vez, estaría así mismo, pero en otro escenario. El problema es mío y por ello, yo me disculpo.

sábado, 3 de enero de 2015

Violetita /2015

"Mas van pasando los años,
las cosas son muy distintas:
lo que fue vino, hoy es tinta,
lo que fue piel, hoy es paño,
lo que fue cierto, hoy engaño".

martes, 11 de noviembre de 2014

Distancia, cercanía, robo, regreso.

Por un momento me sentí tu silencio.
Me sentí con tu rostro y fui tú por un par de segundos.
Ya no estaba contigo, me había ido hace pocos instantes, pero mis manos no eran las de siempre, eran las tuyas. Me sentía extraña, como si hubiese robado una pequeña dosis de tu alma y mi cuerpo cargaba con tú energía, aquella que conseguí arrebatarte.

Sentía que siendo tú, podía mirarme desde afuera. Yo no era tus palabras, ni tu risa, ni tus gestos, ni ninguna manifestación materializada de ti. Yo era tu silencio, tu mirada, tu imagen.
No me podía ver de frente, pero me reconocía como ajena, porque en un momento fui tu rostro y tu silencio. Eso fue el principio, fue lo que quedó de la sensación que se extinguía y que se reducía a cada hora a ser una suma de recuerdos vagos.

Momento previo, mientras robábamos una parte nuestra.

miércoles, 15 de octubre de 2014

Adiós.

Se acabo el vicio.
Llegó la rabia, se fue la libertad. Se cerró una puerta, por dentro.
No más secretos compartidos, no más mis oídos a tu disposición. No más mi techo para ti, no más yo para ti, no más tu para mi.
Ahora seguiré de largo si te veo...

Hoy lo declaro oficial, informal, pero oficial.
Tu sigue girando, sigue chocando, pero no conmigo.
Desde hoy lo único que ofrezco es mi repulsión y evasión.

Adiós mañanas y finales de mes...