Por un momento me sentí tu silencio.
Me sentí con tu rostro y fui tú por un par de segundos.
Ya no estaba contigo, me había ido hace pocos instantes, pero mis manos no eran las de siempre, eran las tuyas. Me sentía extraña, como si hubiese robado una pequeña dosis de tu alma y mi cuerpo cargaba con tú energía, aquella que conseguí arrebatarte.
Sentía que siendo tú, podía mirarme desde afuera. Yo no era tus palabras, ni tu risa, ni tus gestos, ni ninguna manifestación materializada de ti. Yo era tu silencio, tu mirada, tu imagen.
No me podía ver de frente, pero me reconocía como ajena, porque en un momento fui tu rostro y tu silencio. Eso fue el principio, fue lo que quedó de la sensación que se extinguía y que se reducía a cada hora a ser una suma de recuerdos vagos.
Momento previo, mientras robábamos una parte nuestra.
martes, 11 de noviembre de 2014
miércoles, 15 de octubre de 2014
Adiós.
Se acabo el vicio.
Llegó la rabia, se fue la libertad. Se cerró una puerta, por dentro.
No más secretos compartidos, no más mis oídos a tu disposición. No más mi techo para ti, no más yo para ti, no más tu para mi.
Ahora seguiré de largo si te veo...
Hoy lo declaro oficial, informal, pero oficial.
Tu sigue girando, sigue chocando, pero no conmigo.
Desde hoy lo único que ofrezco es mi repulsión y evasión.
Adiós mañanas y finales de mes...
Llegó la rabia, se fue la libertad. Se cerró una puerta, por dentro.
No más secretos compartidos, no más mis oídos a tu disposición. No más mi techo para ti, no más yo para ti, no más tu para mi.
Ahora seguiré de largo si te veo...
Hoy lo declaro oficial, informal, pero oficial.
Tu sigue girando, sigue chocando, pero no conmigo.
Desde hoy lo único que ofrezco es mi repulsión y evasión.
Adiós mañanas y finales de mes...
jueves, 9 de octubre de 2014
Relojitos
Iban, como casi nadie en este lugar, a tomar mate a orillas de la playa.
El creía más en ello, como si estuviera preparándose para el futuro, como si todo correspondiera, menos la mujer -opresora- que se encontraba a su lado. Ambos sonreían en ocasiones, también sentían cariño el uno hacia el otro, pero algo no cuadraba en esa imagen. Su complicidad era sólo compañía, un destello de vida que pasaba por delante de cada uno.
Pasó tanto tiempo, cada quien por su lado y él por fin, bebía con quien debía. Mientras tanto, se dice que ella se quedó a orillas de la playa contando granitos de arena, maravillándose con cada uno, explorando, observando sus detalles, sus diferencias, lo que hacía único a cada grano. Nadie sabe cuantos lleva, ni siquiera ella, que perdía la cuenta con frecuencia...
El creía más en ello, como si estuviera preparándose para el futuro, como si todo correspondiera, menos la mujer -opresora- que se encontraba a su lado. Ambos sonreían en ocasiones, también sentían cariño el uno hacia el otro, pero algo no cuadraba en esa imagen. Su complicidad era sólo compañía, un destello de vida que pasaba por delante de cada uno.
Pasó tanto tiempo, cada quien por su lado y él por fin, bebía con quien debía. Mientras tanto, se dice que ella se quedó a orillas de la playa contando granitos de arena, maravillándose con cada uno, explorando, observando sus detalles, sus diferencias, lo que hacía único a cada grano. Nadie sabe cuantos lleva, ni siquiera ella, que perdía la cuenta con frecuencia...
lunes, 1 de septiembre de 2014
Espiral es.
Porque en mis sucesos que escapan de la rutina, nunca hay espacio para la total espontaneidad, pero tampoco premedito nada, aunque siempre aparece de golpe algo que concuerda con algo pensado desde antes.
Siento que el cuerpo lo sabe, que en su andar con el mundo, tienen una conexión irrompible y decidida desde antes, pero la situación es nublada por el pensamiento. Pensamiento externo y colectivo, que conllevan a costumbres patológicas, que enferman la lucidez y que apagan la intuición.
Las coincidencias me alborotan, me golpean el pecho, me arrinconan a la sombra, mientras me espanto e intento huir de mi mente, al momento mismo.
Te conozco desde antes, desde siempre, desde nunca, desde sueños, desde el odio, desde el amor, desde la vida, desde la muerte. Desde números, desde abismos, desde espirales, desde cuadrados tirados desde el espacio.
Contigo solo queda mantener la calma, hacer del golpe a la imaginación un suspiro fugaz interno, ignorar tu figura mágica y salirse del momento rápidamente. Tu figura real en la proximidad, sólo me conduce al disimulo y así vuelvo estoica al momento.
Tú estás en todas partes, en mí, en las cosas, pero aún no sé si estás en ti mismo.
Siento que el cuerpo lo sabe, que en su andar con el mundo, tienen una conexión irrompible y decidida desde antes, pero la situación es nublada por el pensamiento. Pensamiento externo y colectivo, que conllevan a costumbres patológicas, que enferman la lucidez y que apagan la intuición.
Las coincidencias me alborotan, me golpean el pecho, me arrinconan a la sombra, mientras me espanto e intento huir de mi mente, al momento mismo.
Te conozco desde antes, desde siempre, desde nunca, desde sueños, desde el odio, desde el amor, desde la vida, desde la muerte. Desde números, desde abismos, desde espirales, desde cuadrados tirados desde el espacio.
Contigo solo queda mantener la calma, hacer del golpe a la imaginación un suspiro fugaz interno, ignorar tu figura mágica y salirse del momento rápidamente. Tu figura real en la proximidad, sólo me conduce al disimulo y así vuelvo estoica al momento.
Tú estás en todas partes, en mí, en las cosas, pero aún no sé si estás en ti mismo.
martes, 26 de agosto de 2014
Te amo infinito y siempre será así...
Ciro, a veces me pregunto si sufriste, si te diste cuenta de que te estabas yendo.
Nunca supe como escribir algo en relación a ti, en relación a nosotros, a nuestras vidas. Nuestras vidas como nieta y abuelo.
Me pregunto si me habrás escuchado todas las veces que te dije que te amaba, mientras yo creía que me mirabas, hasta que descubrí que tu mirada sólo se encontraba fija, pero ida...
Quisiera hacer algo tan simple como ir a verte a tu casa y tomar té, pero ya no puedo y nunca más podré hacerlo. Nunca más podré abrazarte, ni escuchar "Alelo".
Que pena no haberte escuchado por una última vez, cómo deseé que de todas las veces que te dije que te amaba, me hubieras podido responder solo una. Sin embargo, agradeceré por siempre haberme podido despedir, rogué tanto a la vida y a dios, que no te fueras sin poder verte vivo una última vez y así fue.
La última vez que te vi en tu casa, estabas débil, viejo, enfermo y sin esperanza. Me dijiste que en menos de un mes te irías al cielo y yo te decía que no dijeras tonteras, que debías ser fuerte y salir de esa situación. Ambos ignorábamos tu cáncer terminal, al igual que los imbéciles de tus médicos. Aún así y pasada una semana, la persona que volví a ver no eras tú. Esa fue mi primera impresión "Este no es mi tata", con esos ojitos que estaban totalmente oscuros y ese cuerpecito diminuto, lleno de moretones. Me dolía verte, tatita, me duele hasta hoy. Nunca te acaricié como ese día, mientras te decía que te amaba y te agradecía por la hija que tuviste, porque si esa mujer es la persona a quién mas amo en este mundo, ella es como es gracias a ti. No sé cuantas veces te repetí cuanto te amaba, pero pensaba y decía "nunca será suficiente" y claro, nunca lo será.
Te amo y te recuerdo con pena aún, pero también con satisfacción, te fuiste como un grande. Te admiro por ser la persona que le dio más ternura y amor a mi prima que más necesitaba de una persona buena. Te recuerdo siempre con ella, preocupado más que cualquier otra persona y eso no es algo que cualquiera haría.
Viejo gruñón, que risa era escucharte como todo estaba tan mal, eras tan odioso, pero eras de un corazón noble y dulce. Me alegra como logré romper tu barrera de hombre poco demostrativo, te agradezco por esos abrazos tan gratificantes cuando te saludaba y me despedía. Te agradezco en primera instancia por aceptarlos, luego por corresponderlos y posteriormente por disfrutarlos tanto como yo.
Te agradezco también por visitarme en mis sueños, ya después de haberte ido desde la tierra, hacia ella, espero verte muchas más veces ahí y que me abraces y ojalá algún día, poder oír desde tu boca que también me amas y me correspondas, así como los abrazos, los "te amo". Yo sé que lo sentías, pero no hay nada de malo en desear oírlo de ti mismo. Sólo en sueños nos podemos ver y lo lindo es eso, es sentir que mientras yo viva, no hay un último abrazo, tampoco una última visita y que si hay recuerdos, que aún existe amor y también comunicación entre tu y yo.
Te amo una e infinitas veces, nunca será suficiente, por más que lo diga o escriba.
Nunca supe como escribir algo en relación a ti, en relación a nosotros, a nuestras vidas. Nuestras vidas como nieta y abuelo.
Me pregunto si me habrás escuchado todas las veces que te dije que te amaba, mientras yo creía que me mirabas, hasta que descubrí que tu mirada sólo se encontraba fija, pero ida...
Quisiera hacer algo tan simple como ir a verte a tu casa y tomar té, pero ya no puedo y nunca más podré hacerlo. Nunca más podré abrazarte, ni escuchar "Alelo".
Que pena no haberte escuchado por una última vez, cómo deseé que de todas las veces que te dije que te amaba, me hubieras podido responder solo una. Sin embargo, agradeceré por siempre haberme podido despedir, rogué tanto a la vida y a dios, que no te fueras sin poder verte vivo una última vez y así fue.
La última vez que te vi en tu casa, estabas débil, viejo, enfermo y sin esperanza. Me dijiste que en menos de un mes te irías al cielo y yo te decía que no dijeras tonteras, que debías ser fuerte y salir de esa situación. Ambos ignorábamos tu cáncer terminal, al igual que los imbéciles de tus médicos. Aún así y pasada una semana, la persona que volví a ver no eras tú. Esa fue mi primera impresión "Este no es mi tata", con esos ojitos que estaban totalmente oscuros y ese cuerpecito diminuto, lleno de moretones. Me dolía verte, tatita, me duele hasta hoy. Nunca te acaricié como ese día, mientras te decía que te amaba y te agradecía por la hija que tuviste, porque si esa mujer es la persona a quién mas amo en este mundo, ella es como es gracias a ti. No sé cuantas veces te repetí cuanto te amaba, pero pensaba y decía "nunca será suficiente" y claro, nunca lo será.
Te amo y te recuerdo con pena aún, pero también con satisfacción, te fuiste como un grande. Te admiro por ser la persona que le dio más ternura y amor a mi prima que más necesitaba de una persona buena. Te recuerdo siempre con ella, preocupado más que cualquier otra persona y eso no es algo que cualquiera haría.
Viejo gruñón, que risa era escucharte como todo estaba tan mal, eras tan odioso, pero eras de un corazón noble y dulce. Me alegra como logré romper tu barrera de hombre poco demostrativo, te agradezco por esos abrazos tan gratificantes cuando te saludaba y me despedía. Te agradezco en primera instancia por aceptarlos, luego por corresponderlos y posteriormente por disfrutarlos tanto como yo.
Te agradezco también por visitarme en mis sueños, ya después de haberte ido desde la tierra, hacia ella, espero verte muchas más veces ahí y que me abraces y ojalá algún día, poder oír desde tu boca que también me amas y me correspondas, así como los abrazos, los "te amo". Yo sé que lo sentías, pero no hay nada de malo en desear oírlo de ti mismo. Sólo en sueños nos podemos ver y lo lindo es eso, es sentir que mientras yo viva, no hay un último abrazo, tampoco una última visita y que si hay recuerdos, que aún existe amor y también comunicación entre tu y yo.
Te amo una e infinitas veces, nunca será suficiente, por más que lo diga o escriba.
miércoles, 23 de julio de 2014
Mi libertador, mi opresor.
Tú, mi mundano favorito.
La victima directa del machismo.
El hombre de las Rosas marchitas.
Él que sufre más, se reconoce, se abre al mundo, pero se envuelve en el manto desolador de las normas. Se obstruye y se entrega, mientras a cada paso va tropezando, vociferando ideas nuevas.
Siempre condicionado, nunca libre.
Siempre estremecido, desorbitado entre lo que piensa y lo que hace.
Tú, mi mundo violentado. Mi victima y victimario.
La victima directa del machismo.
El hombre de las Rosas marchitas.
Él que sufre más, se reconoce, se abre al mundo, pero se envuelve en el manto desolador de las normas. Se obstruye y se entrega, mientras a cada paso va tropezando, vociferando ideas nuevas.
Siempre condicionado, nunca libre.
Siempre estremecido, desorbitado entre lo que piensa y lo que hace.
Tú, mi mundo violentado. Mi victima y victimario.
jueves, 3 de julio de 2014
Danza Hexagonal.
Ser humano, puto, perro, puerco.
La suciedad, fetidez, el hedor de tus palabras.
Reduce mi cuerpo a tus deseos, clávame tu odio, tu desesperación, tu estupidez.
Mírame sólo cuando el resto también lo haga.
Ignórame. Llévame contigo siempre, arrástrame a todas partes.
Ojalá yo pudiera un día hablar desde ti, aunque fuera una sola vez, pero aquí estoy atrapada en mi.
¿Cómo poder atraparme en ti?, no exponerme a tus palabras, no estar en lo capcioso.
Embriágate y embellece todo tu cuerpo, baila sin ritmo, talento, pretensiones, ni por conseguir reconocimiento. Tus ojos desorbitados ya me atraparon, tu aliento agrio se mezcla junto al mío. En nosotros las almas se tuercen, se desnudan casi al mismo tiempo y se muerden hasta sangrar.
Elévame, bájame. Cierra los ojos, desaparece del momento, rescata trozos al amanecer, guarda cada pedazo de nuestra imbecilidad. Yo ahora me iré a pedalear y no quiero que ninguno de esos restos arruinen mi plan.
Todo volvió a terminar, todo fue como ayer, todo resultaba conocido. Todo tan putrefacto como siempre, todo empieza y termina, y vuelve a empezar y vuelve a terminar.
Adorable y despreciable danza, vasos rotos, corte-sangre, torpeza, palabras, estallidos del alma.
La próxima danza haremos el amor y el odio. La próxima vez le daré menos importancia a mi bicicleta.
La suciedad, fetidez, el hedor de tus palabras.
Reduce mi cuerpo a tus deseos, clávame tu odio, tu desesperación, tu estupidez.
Mírame sólo cuando el resto también lo haga.
Ignórame. Llévame contigo siempre, arrástrame a todas partes.
Ojalá yo pudiera un día hablar desde ti, aunque fuera una sola vez, pero aquí estoy atrapada en mi.
¿Cómo poder atraparme en ti?, no exponerme a tus palabras, no estar en lo capcioso.Embriágate y embellece todo tu cuerpo, baila sin ritmo, talento, pretensiones, ni por conseguir reconocimiento. Tus ojos desorbitados ya me atraparon, tu aliento agrio se mezcla junto al mío. En nosotros las almas se tuercen, se desnudan casi al mismo tiempo y se muerden hasta sangrar.
Elévame, bájame. Cierra los ojos, desaparece del momento, rescata trozos al amanecer, guarda cada pedazo de nuestra imbecilidad. Yo ahora me iré a pedalear y no quiero que ninguno de esos restos arruinen mi plan.
Todo volvió a terminar, todo fue como ayer, todo resultaba conocido. Todo tan putrefacto como siempre, todo empieza y termina, y vuelve a empezar y vuelve a terminar.
Adorable y despreciable danza, vasos rotos, corte-sangre, torpeza, palabras, estallidos del alma.
La próxima danza haremos el amor y el odio. La próxima vez le daré menos importancia a mi bicicleta.
domingo, 29 de junio de 2014
lunes, 23 de junio de 2014
Perder el tiempo:
Rascarse la cabeza, mirarse al espejo una y otra vez, poner disco tras disco de un mismo artista, aburrirse un rato, mirar el desorden de la habitación.
Proponerse hacer algo productivo, terminar leyendo en redes sociales.
Recordar cosas del pasado, fantasear con el futuro.
Respirar agitado, respirar pausado, respirar de forma inconsciente, respirar por inercia.
Tomar los chocolates comprados ayer por la noche, pretender dejar el azúcar. Repetir en la mente: "Está será la última vez".
Poner canciones que invocan personas que no están a mi lado, que andan rondando no sé donde, personas que seguramente están al lado de otras, personas que deben ver al techo y en algún momento, o más bien segundo del día... o quizá segundo de la semana, o tal vez del mes, también deben recordarme, para bien o para mal, pero deben hacerlo de vez en cuando y no de forma premeditada.
Escuchar más de tres veces la misma canción.
Sentirse mal por aún no empezar las obligaciones de la universidad. Merodear por la página en que la gente de dicha institución se "confiesa", reírse de ellos, esperar algo, que no pase nada.
ESPERAR...
Esperar...
Té
Hervir el agua, sacar el té de la bolsa de papel, acompañarlo con un palito de canela y una hojita seca de cedrón. Pensarte, recordarte, quererte, amarte, odiarte.
El hombre sin esencia, el hombre que lo que es todo, el hombre pequeño y gigante. El asqueroso y deseado, el que posee todos los rostros, el que es la suma de todos los hombres, el que posee todas las cualidades, el que brilla.
¿Puede ser alguien más completo que él ?. Pienso que no.
Hombre gigante y pequeño, presente y ausente.
Pienso en tus manos, tu cuerpo, tu cara. Te aborrezco y te odio. Te sigo, te pienso, te recuerdo y te vuelvo a querer. Lo más cercano a tenerte, fue en un sueño matutino, nuestras piernas se entrelazaban y estábamos en la misma cama, juntos, como hace un tiempo atrás.
Desperté apabullada, negándome a perder ese momento, volví a cerrar los ojos. Me repetía la consciencia dormida. "No me puedo olvidar, no me puedo olvidar". Volví a soñarte un rato, luego ya cansada de estar tanto tiempo con los ojos cerrados, me decidí a dejarte ir. No recuerdo ya que hablábamos, pero me quedó la sensación delirante de haberme estado contigo, la ternura estaba dentro de mi imaginario. La tarde fue plena.
Aveces, cuando dejo de pensar y percibo el exterior, te olvido un rato, pero en las gentes veo tu rostro y te confundo con ellos. Unos son más gordos, otros más delgados, da igual, el punto es que siempre son diferentes y que siempre estás en todas partes.
Rascarse la cabeza, mirarse al espejo, notar las ojeras violetas y violentas.
Creo que ya es hora de dormir, gracias por el momento extraordinario que me has dado.
Me atrapaste por hoy. Así que creo que dejaré para mañana mis quehaceres. Es seguro que mañana repetiré muchos rituales, parecidos a los de hoy y sólo espero que a la hora del té, no vengas a mi mente. Aunque si de perder el tiempo hablamos, hacerlo contigo como eje principal, es más entretenido que quitarse el esmalte de uñas con las propias uñas, que examinar con desaliento el piso sucio y no limpiarlo o que mirarse al espejo cada cierto rato.
Espero seguir viéndote en mis sueños...y en todos los rincones de la ciudad.
Proponerse hacer algo productivo, terminar leyendo en redes sociales.
Recordar cosas del pasado, fantasear con el futuro.
Respirar agitado, respirar pausado, respirar de forma inconsciente, respirar por inercia.
Tomar los chocolates comprados ayer por la noche, pretender dejar el azúcar. Repetir en la mente: "Está será la última vez".
Poner canciones que invocan personas que no están a mi lado, que andan rondando no sé donde, personas que seguramente están al lado de otras, personas que deben ver al techo y en algún momento, o más bien segundo del día... o quizá segundo de la semana, o tal vez del mes, también deben recordarme, para bien o para mal, pero deben hacerlo de vez en cuando y no de forma premeditada.
Escuchar más de tres veces la misma canción.
Sentirse mal por aún no empezar las obligaciones de la universidad. Merodear por la página en que la gente de dicha institución se "confiesa", reírse de ellos, esperar algo, que no pase nada.
ESPERAR...
Esperar...
Té
Hervir el agua, sacar el té de la bolsa de papel, acompañarlo con un palito de canela y una hojita seca de cedrón. Pensarte, recordarte, quererte, amarte, odiarte.
El hombre sin esencia, el hombre que lo que es todo, el hombre pequeño y gigante. El asqueroso y deseado, el que posee todos los rostros, el que es la suma de todos los hombres, el que posee todas las cualidades, el que brilla.
¿Puede ser alguien más completo que él ?. Pienso que no.
Hombre gigante y pequeño, presente y ausente.
Pienso en tus manos, tu cuerpo, tu cara. Te aborrezco y te odio. Te sigo, te pienso, te recuerdo y te vuelvo a querer. Lo más cercano a tenerte, fue en un sueño matutino, nuestras piernas se entrelazaban y estábamos en la misma cama, juntos, como hace un tiempo atrás.
Desperté apabullada, negándome a perder ese momento, volví a cerrar los ojos. Me repetía la consciencia dormida. "No me puedo olvidar, no me puedo olvidar". Volví a soñarte un rato, luego ya cansada de estar tanto tiempo con los ojos cerrados, me decidí a dejarte ir. No recuerdo ya que hablábamos, pero me quedó la sensación delirante de haberme estado contigo, la ternura estaba dentro de mi imaginario. La tarde fue plena.
Aveces, cuando dejo de pensar y percibo el exterior, te olvido un rato, pero en las gentes veo tu rostro y te confundo con ellos. Unos son más gordos, otros más delgados, da igual, el punto es que siempre son diferentes y que siempre estás en todas partes.
Rascarse la cabeza, mirarse al espejo, notar las ojeras violetas y violentas.
Creo que ya es hora de dormir, gracias por el momento extraordinario que me has dado.
Me atrapaste por hoy. Así que creo que dejaré para mañana mis quehaceres. Es seguro que mañana repetiré muchos rituales, parecidos a los de hoy y sólo espero que a la hora del té, no vengas a mi mente. Aunque si de perder el tiempo hablamos, hacerlo contigo como eje principal, es más entretenido que quitarse el esmalte de uñas con las propias uñas, que examinar con desaliento el piso sucio y no limpiarlo o que mirarse al espejo cada cierto rato.
Espero seguir viéndote en mis sueños...y en todos los rincones de la ciudad.
viernes, 23 de mayo de 2014
Mon trésor
Cada vez que voy a tus ojos, me desnudas y a ti no te importa el resto, como si yo fuera una luz que te ciega. Cuántas veces he podido decir eso ? No lo sé, el tiempo pasa y compararte sería la idiotez máxima, porque tú opacas todo a tu andar. Tú estás sólo en esto.
Me miras de forma animal y todo lo que me hace ser un ser social se esfuma, no soy lenguaje, no soy ropa, no soy una clienta, no soy ciudadana, no soy mujer, no soy Arely. No tengo nombres, ni apellidos, sólo tengo un alma y obedezco a algo superior, que se encuentra en mi, pero a la vez en ti. Entre ambos originamos un cosmos nuevo, un espacio que irrumpe en medio del mundo, que tiene vida propia y que se da cada vez que yo te busco y te encuentro y cada vez que me esperas y llego.
Cada vez que voy en tu búsqueda a pesar de que me siento terriblemente expuesta, no me siento débil, a pesar de que la adrenalina se apodera de mi, me enrojezco y siento como casi pierdo el control de mi organismo, mientras mi exterior intenta disimular, pero las manos temblorosas, mi color ruborizado y mis movimientos, me delatan simplemente. Me siento más fuerte que nunca.
Pero eso es, me desnudas y poco te importa quien vaya conmigo. Tú me invades, especialmente cuando sabes que no puedo verte de frente, pero siempre sabes que la mirada de vuelta llegará si o si.
Ésta semana fue como volver al año pasado, cuando tú eras el mejor hábito del día.
Antes eras un medio y ahora eres el fin.
Gracias por hacerme sonreír por las calles, por hacerme sentir como un animal, contigo soy más que nunca parte de la naturaleza, me arrastras a la liberación. Fortaleces mis días, mis ganas de estar viva y caminar sin motivos por el riesgo, pero todo se vuelve dulce y salvaje cuando por fin llego a tu encuentro.
"Que estés bien"
"Gracias, tu igual"
miércoles, 2 de abril de 2014
No tengo nada.
Tú eres un detalle más, un suspiro más, una ilusión más, un momento más. La esperanza que vuelve de distinta forma y que vuelve a morir de algún modo u otro, más temprano que tarde.
De ahí que ya no quiero dirigirme hacia ti, no darte importancia, mirar hacia el lado contrario de donde vengas, por más que me robes el aliento y me alborotes el interior del cuerpo, mientras siento que muero y vivo, que me elevo y desciendo una y mil veces.
Porque contigo todo se desmorona antes de empezar, porque no hay un contigo, porque eres la abstracción que se funde en el misterio, porque no sé nada de ti.
Miércoles, dije, me gusta ese día. Al fin creo tener una certeza, dije con toda seguridad y alegría, me dirigí al lugar de la posibilidad del todo, que puede cambiar por lo demás todo el escenario y las palabras dichas, pero no. Llegué al lugar, no había casi nadie, el escenario yacía con el telón abajo, el público no estaba y el protagonista estaba quién sabe donde. Me fui decepcionada, no sólo por no encontrar al protagonista, sino porque mi única certeza se pulverizó y esperar otro miércoles me parecía una tortura. A los días siguientes quise extinguir la idea de mis miércoles de colores, de alborotos internos y de certezas ya a esas alturas inciertas. Día martes,me sumergí en el enojo que provocaba la lentitud de la micro y la saturación de las calles, mientras iba con retraso a una clase. Sonó una canción que me recordó el pasado, empecé a putear las coincidencias, o sea, si la micro no hubiese ido tan lento, quizá no habría tenido que oír esa canción y eso no me habría llevado a remontar el pasado. "Putas coincidencias, las odio", pensaba ensimismada mientras la micro se detuvo. Subió gente, cosa normal en los trayectos de micros, pero de nuevo y como siempre apareció, sin que yo lo esperara o supiera, quién debiese haber aparecido al día siguiente. Se me cortó el aliento, pero intenté controlarme hasta el punto máximo de parecer indiferente ante la situación, lo primero sería fijar la vista en otro lado cualquiera que no fuera su mirada, lo segundo sería hacer como si nada, no dar mensajes subliminales, ni crear un encuentros en las miradas. Era tan difícil todo, reprimir las ganas de mirar, fingir que mi atención se dirigía a cualquier otro sitio. El mundo no podía importarme menos en ese momento, pero yo fingía interés en todo lo que veía tras la ventana y una que otra vez, lo miraba de reojo. Sentí deseos de llorar, la adrenalina reprimida era inaguantable y sólo pensaba, una y otra vez, "esto es sólo una casualidad, es sólo una casualidad..." Contigo siempre es así, tú eres la casualidad, eres la no certeza, sobre lo que no tengo poder de goce, ni oportunidad de oler siquiera.
Eres lo desconocido, lo que me intimida con sus dos piedras brillantes que me trizan cual cristal en mi interior. Eres lo que no busqué, lo que veía y me hacía sonreír, lo que encontré en un lugar y se traslado a un sitio compartido.
Eres mi mejor secreto, lo que quiero olvidar antes de cualquier cosa.
"Creo que todos los miércoles lo veré, al fin tengo una certeza" no fue así, porque las casualidades simplemente deben romper todo tipo de certezas.
"Dónde lo he visto" "Sé que lo conozco de algún lugar" pensé un día en el patio de la universidad
"No quiero bolsa, gracias" se fue, llegó él con actitud decidida, le iba a decir lo mismo que al anterior, que no quería bolsa, pero antes de terminar la frase, tenía mis cosas dentro de una bolsa, pero se dio cuenta de lo que le había dicho. Ambos dudamos, yo de lo que decía y él de lo que hacía, finalmente le dije, "ya, no importa", fue una imagen más bien de dos personas torpes. De espaldas y con la situación ya finalizada, se sentía a sus pares como se burlaban de él. Me sonreí para mis adentros.
Desperté un día y lo primero que se me vino a la mente de forma enérgica, sin reflexión alguna y pienso que ni siquiera tan despierta: "Ya sé de dónde lo conozco, sé quien es". Eso fue, te reconocí.
Mi duda, mi no certeza, "mi" de cosa propia, de cosa mía.
En cambio tú mi sorpresa, mi nada.
Tú poderoso o quizá tan débil como yo, yo que sé, yo no sé nada, sólo que no te tengo.
De ahí que ya no quiero dirigirme hacia ti, no darte importancia, mirar hacia el lado contrario de donde vengas, por más que me robes el aliento y me alborotes el interior del cuerpo, mientras siento que muero y vivo, que me elevo y desciendo una y mil veces.
Porque contigo todo se desmorona antes de empezar, porque no hay un contigo, porque eres la abstracción que se funde en el misterio, porque no sé nada de ti.
Miércoles, dije, me gusta ese día. Al fin creo tener una certeza, dije con toda seguridad y alegría, me dirigí al lugar de la posibilidad del todo, que puede cambiar por lo demás todo el escenario y las palabras dichas, pero no. Llegué al lugar, no había casi nadie, el escenario yacía con el telón abajo, el público no estaba y el protagonista estaba quién sabe donde. Me fui decepcionada, no sólo por no encontrar al protagonista, sino porque mi única certeza se pulverizó y esperar otro miércoles me parecía una tortura. A los días siguientes quise extinguir la idea de mis miércoles de colores, de alborotos internos y de certezas ya a esas alturas inciertas. Día martes,me sumergí en el enojo que provocaba la lentitud de la micro y la saturación de las calles, mientras iba con retraso a una clase. Sonó una canción que me recordó el pasado, empecé a putear las coincidencias, o sea, si la micro no hubiese ido tan lento, quizá no habría tenido que oír esa canción y eso no me habría llevado a remontar el pasado. "Putas coincidencias, las odio", pensaba ensimismada mientras la micro se detuvo. Subió gente, cosa normal en los trayectos de micros, pero de nuevo y como siempre apareció, sin que yo lo esperara o supiera, quién debiese haber aparecido al día siguiente. Se me cortó el aliento, pero intenté controlarme hasta el punto máximo de parecer indiferente ante la situación, lo primero sería fijar la vista en otro lado cualquiera que no fuera su mirada, lo segundo sería hacer como si nada, no dar mensajes subliminales, ni crear un encuentros en las miradas. Era tan difícil todo, reprimir las ganas de mirar, fingir que mi atención se dirigía a cualquier otro sitio. El mundo no podía importarme menos en ese momento, pero yo fingía interés en todo lo que veía tras la ventana y una que otra vez, lo miraba de reojo. Sentí deseos de llorar, la adrenalina reprimida era inaguantable y sólo pensaba, una y otra vez, "esto es sólo una casualidad, es sólo una casualidad..." Contigo siempre es así, tú eres la casualidad, eres la no certeza, sobre lo que no tengo poder de goce, ni oportunidad de oler siquiera.
Eres lo desconocido, lo que me intimida con sus dos piedras brillantes que me trizan cual cristal en mi interior. Eres lo que no busqué, lo que veía y me hacía sonreír, lo que encontré en un lugar y se traslado a un sitio compartido.
Eres mi mejor secreto, lo que quiero olvidar antes de cualquier cosa.
"Creo que todos los miércoles lo veré, al fin tengo una certeza" no fue así, porque las casualidades simplemente deben romper todo tipo de certezas.
"Dónde lo he visto" "Sé que lo conozco de algún lugar" pensé un día en el patio de la universidad
"No quiero bolsa, gracias" se fue, llegó él con actitud decidida, le iba a decir lo mismo que al anterior, que no quería bolsa, pero antes de terminar la frase, tenía mis cosas dentro de una bolsa, pero se dio cuenta de lo que le había dicho. Ambos dudamos, yo de lo que decía y él de lo que hacía, finalmente le dije, "ya, no importa", fue una imagen más bien de dos personas torpes. De espaldas y con la situación ya finalizada, se sentía a sus pares como se burlaban de él. Me sonreí para mis adentros.
Desperté un día y lo primero que se me vino a la mente de forma enérgica, sin reflexión alguna y pienso que ni siquiera tan despierta: "Ya sé de dónde lo conozco, sé quien es". Eso fue, te reconocí.
Mi duda, mi no certeza, "mi" de cosa propia, de cosa mía.
En cambio tú mi sorpresa, mi nada.
Tú poderoso o quizá tan débil como yo, yo que sé, yo no sé nada, sólo que no te tengo.
miércoles, 19 de febrero de 2014
Vicente
Y es cuando soy consciente de que existes, que me aparto un poco de las maldades y tristezas del mundo.
No me atreví siquiera a probar mis lágrimas, para saber que tan dulces podrían haber sido, porque mi llanto pretendía ser secreto y por lo tanto silencioso, pero al tenerte en mis brazos sentí la magia misma apoderarse de mi y el amor fue inmediato, convertí un sentimiento casi instintivo, en un pensamiento que vino como un rayo: "lo quiero", sentíendo el resplandor y claridad de aquella luz, que iluminó de principio a fin todo mi interior.La necesidad de expulsar aquella inmensa energía fue algo que escapo de mi control, mientras la lluvia corría por mis ojos y el trueno era estremecedor, pero no eran más que los sollozos de la dicha misma, enérgicos y aquella tempestad que se apoderaba de mi y envolvía a esa criatura pequeña, hermosa, dulce e inocente, era la elevación máxima de un remolino de sentimientos plenos.
Las ganas de recibirte en un mundo más lleno de colores, sonrisas y amor, se contradicen con la realidad que nos cobija y despedaza. Mientras tanto, eres bienvenido en este lugar que no me pertenece a mi, ni a nadie y me alegra enormemente que tengas un lugar un poco más privilegiado que otros, porque naciste con un amor infinito y garantizado. Un amor incondicional, lleno de promesas y expectativas, que sólo quiere ser verdadero y lo digo con seguridad porque conozco a tu padre, a quien también amo, aunque de forma distinta.
Eres afortunado, del mismo modo que tus padres, tus abuelos, bisabuelos y todos quienes te aman sin que tú siquiera seas consciente de aquello (aún).
Un día hace muchos años supe que habría un Vicente a quien iba a amar mucho, tal parece que eras tú finalmente...
Aquella tormenta logró encontrar la calma, el cielo en tanto de despejó y se tornó de azul intenso, ahora lo que se apreciaba era un rayito de sol. Eras tú, iluminando todo a tu alrededor, mientras el sol tranquilamente era testigo de su misma extensión.
No me atreví siquiera a probar mis lágrimas, para saber que tan dulces podrían haber sido, porque mi llanto pretendía ser secreto y por lo tanto silencioso, pero al tenerte en mis brazos sentí la magia misma apoderarse de mi y el amor fue inmediato, convertí un sentimiento casi instintivo, en un pensamiento que vino como un rayo: "lo quiero", sentíendo el resplandor y claridad de aquella luz, que iluminó de principio a fin todo mi interior.La necesidad de expulsar aquella inmensa energía fue algo que escapo de mi control, mientras la lluvia corría por mis ojos y el trueno era estremecedor, pero no eran más que los sollozos de la dicha misma, enérgicos y aquella tempestad que se apoderaba de mi y envolvía a esa criatura pequeña, hermosa, dulce e inocente, era la elevación máxima de un remolino de sentimientos plenos.
Las ganas de recibirte en un mundo más lleno de colores, sonrisas y amor, se contradicen con la realidad que nos cobija y despedaza. Mientras tanto, eres bienvenido en este lugar que no me pertenece a mi, ni a nadie y me alegra enormemente que tengas un lugar un poco más privilegiado que otros, porque naciste con un amor infinito y garantizado. Un amor incondicional, lleno de promesas y expectativas, que sólo quiere ser verdadero y lo digo con seguridad porque conozco a tu padre, a quien también amo, aunque de forma distinta.
Eres afortunado, del mismo modo que tus padres, tus abuelos, bisabuelos y todos quienes te aman sin que tú siquiera seas consciente de aquello (aún).
Un día hace muchos años supe que habría un Vicente a quien iba a amar mucho, tal parece que eras tú finalmente...
Aquella tormenta logró encontrar la calma, el cielo en tanto de despejó y se tornó de azul intenso, ahora lo que se apreciaba era un rayito de sol. Eras tú, iluminando todo a tu alrededor, mientras el sol tranquilamente era testigo de su misma extensión.
sábado, 1 de febrero de 2014
Agri-dulzura
Lejos de idealizarte, te considero un lastre, pero aquí estoy, aquí sigo.
Me despierto pensando en ti y duermo de la misma forma. Cuando conozco a otra persona la llamo con tu nombre, y es que tu nombre bombardea mis pensamientos.
Te considero lo peor, la mala opción de cualquiera, pero acá sigo, sintiendo lo mismo, mientras tú te ausentas en mi vida de todos los modos posibles.
Cuando era contigo, fui gris. Cuando era en soledad o con otras compañías, era blanca, pero blanca de nada, no de claridad.
Soportar tus pasiones públicas, tus deseos internos que gritas con afán de que todos te escuchen, tu palabrerío retórico que utilizas como armamento y que van dirigidos a un lugar que desconozco.
Tu lejanía me resulta insoportable, la sensatez de la ebriedad me aprisiona más a ti, pero sigo confundida, pero tú sigues sin irte. Como pude ser tan infeliz y tan plena, me pregunto.
Más fuerte son mis ganas de rehacer todo, de respetarte al fin, de no contar contigo para siempre y retenerte de la forma más dulce que pueda y amena para ambos.
Ni siquiera me interesan los recuerdos, ni hago del pasado un tiempo mejor en mi mente, yo quiero verte ahora y con dirección hacia un constante ahora. Es eso de saber que la aparente dulzura, tenía cierto gusto agrio, es algo que acepto y que no supe ni quise sobrellevar, siendo epicúrea y escapando.
Fue el miedo lo que me llevó a eso.
Desde un principio, lo que sentía por ti era un secreto y también era confuso, ahora sigue siendo igual.
Te tuve, pero fue tan poco el tiempo, como a una noche de tormentas y lluvia, seguida del mejor arcoiris, pero que sucedió un día, en un año reciente, siendo el día más memorable de todos, pero a su vez fugaz.
Ahora sólo me importa verte de frente y no pensar que eres mío, pero si tener el atrevimiento, complicidad y confianza para tomar de tus manos, besarte y que ambos estemos inmersos en la burbuja ilusoria del "amor", con la presencia de ambos, en un mismo escenario, como protagonistas de esta historia que comenzó como un cuento...
Me despierto pensando en ti y duermo de la misma forma. Cuando conozco a otra persona la llamo con tu nombre, y es que tu nombre bombardea mis pensamientos.
Te considero lo peor, la mala opción de cualquiera, pero acá sigo, sintiendo lo mismo, mientras tú te ausentas en mi vida de todos los modos posibles.
Cuando era contigo, fui gris. Cuando era en soledad o con otras compañías, era blanca, pero blanca de nada, no de claridad.
Soportar tus pasiones públicas, tus deseos internos que gritas con afán de que todos te escuchen, tu palabrerío retórico que utilizas como armamento y que van dirigidos a un lugar que desconozco.
Tu lejanía me resulta insoportable, la sensatez de la ebriedad me aprisiona más a ti, pero sigo confundida, pero tú sigues sin irte. Como pude ser tan infeliz y tan plena, me pregunto.
Más fuerte son mis ganas de rehacer todo, de respetarte al fin, de no contar contigo para siempre y retenerte de la forma más dulce que pueda y amena para ambos.
Ni siquiera me interesan los recuerdos, ni hago del pasado un tiempo mejor en mi mente, yo quiero verte ahora y con dirección hacia un constante ahora. Es eso de saber que la aparente dulzura, tenía cierto gusto agrio, es algo que acepto y que no supe ni quise sobrellevar, siendo epicúrea y escapando.
Fue el miedo lo que me llevó a eso.
Desde un principio, lo que sentía por ti era un secreto y también era confuso, ahora sigue siendo igual.
Te tuve, pero fue tan poco el tiempo, como a una noche de tormentas y lluvia, seguida del mejor arcoiris, pero que sucedió un día, en un año reciente, siendo el día más memorable de todos, pero a su vez fugaz.
Ahora sólo me importa verte de frente y no pensar que eres mío, pero si tener el atrevimiento, complicidad y confianza para tomar de tus manos, besarte y que ambos estemos inmersos en la burbuja ilusoria del "amor", con la presencia de ambos, en un mismo escenario, como protagonistas de esta historia que comenzó como un cuento...
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)